Sobrevivir a las comidas navideñas ¿Misión imposible?

Somos conscientes de que te gusta atiborrarte a más no poder durante las comidas navideñas. Pero, reconoce que a veces la comida no es más que un refugio al que huyes de las típicas situaciones incómodas de estos encuentros familiares ¿Sabrías cómo sobrevivir a todas estas comilonas?

Con diciembre (e incluso alcanzados enero) el frío y el motivo navideño parecen ser la excusa perfecta para organizar cualquier tipo de encuentro social en torno a una mesa repleta de comida. Luego nos sentiremos culpables de tanto atracón, que si para almorzar, para comer, meriendacena, cena y postcena…Mientras tanto, cualquier ocasión puede ser buena para picotear algo, tanto para los dulces como para huir de ellos con los salados. Pero…¿qué pasa con esos encuentros en los que hay momentos incómodos sí o sí?

Presta atención.

Sobrevivir socialmente a las comidas navideñas: Los 5 casos más típicos

Te proponemos 5 situaciones temidas por todos en las que Fritoper puede ayudarte a sobrevivir.

1- Cuando te preguntan qué le ha pasado al árbol de Navidad

Puede ser que este año ni siquiera hayas estado para ponerlo, que no hayas tenido tiempo para adornarlo debidamente o que hayas rescatado el de años atrás y el resultado sea algo cutre. Tranquilo, siempre habrá alguien ahí para criticarlo. ¿Solución?

Como Mónica hacía en Friends, puedes darle media vuelta y mostrar su mejor cara, o puedes hacer caso omiso y empezar a servir los mejores snacks de Fritoper.

2- Cuando te preguntan dónde está el novio o la novia

Lo más típico de los encuentros familiares es que sientan un repentino interés por tu vida sentimental en un intento estrepitosamente fallido de preocuparse por tu felicidad. Solo quieren el más puro e insano cotilleo, incluyendo los detalles morbosos pese a que sea lo más incómodo del mundo. ¿Solución?

Aquí callar y comer de poco servirá, ya que basta una sola persona insistente para que de repente todos se suman en un sepulcral silencio. Solo tienes dos opciones:

  1. Inventarte una historia que nadie creerá pero con la que callarán.
  2. Defender tus ideales de libertinaje y enzarzarte en un airado debate con tu tía la convencional.

No olvides zanjar el tema con una sonrisa y un “felices fiestas”.

3- Cuando tu abuelo o abuela cuenta sus historias

Ha llegado el momento estelar de ese abuelo o abuela que siempre cuenta las mismas historias. Si nos atenemos a los estereotipos, por una parte está el abuelo que se queja de que le roban en casa y vuelve a sus tiempos mozos en los que la vida era mejor. Por otra parte, esa abuela que no para de rememorar los cotilleos que ya has escuchado durante todo el año. ¿Solución?

Por mucha pena que nos dé, no les sigas la conversación. Sigue comiendo.

4- Cuando se ponen a hablar de política

Es evidente que en ninguna familia tenemos la misma ideología o pensamiento político. Siempre se empezará la conversación por cualquier otro tema, pero no te preocupes, el tema político será inevitable en la mesa aunque tus familiares no estén lo que se dice informados. ¿Solución?

No discutas ni te acalores. El entretenimiento con la comida puede ser un momento espléndido para poder encontrar la paz interior.

5- Cuando te ponen los villancicos

Y si la cosa va de ponerse a cantar y tocar las panderetas… ¿Solución?

¡Hay que ver! Cómo enganchan las patatitas…

¿Te has sentido identificado? Coméntanos cómo sobrevives tú a las típicas comidas navideñas.

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